Economia del Bien común

Un nuevo orden económico se está gestando; se inicia en el corazón de las personas y está basado en los mismos valores que permiten florecer nuestras relaciones interhumanas.Christian Felber explica en el programa de “Singulars” de TV3 La Economía del Bien Común.

El punto de partida de la idea, de forma sencilla, es resolver una contradicción ética que se observa entre, por un lado, cómo se están comportando las empresas en el mercado y los valores que aplican en este comportamiento y, por otro, los valores a que aspiramos en nuestras relaciones interhumanas como personas. Al analizar el porqué hay una contradicción tan fuerte entre estos valores, observamos que las respuestas a esta contradicción vienen delorden económico legal (el sistema vigente que se ha hecho por decisiones políticas).

Las reglas principales que rigen el comportamiento económico en los mercados son:

  1. 1.   El afán de lucro o sea la  búsqueda del mayor beneficio financiero por parte de las empresas.
  2. 2.   La competencia como la forma preponderante de relacionarse entre los actores protagonistas.

                       

Las consecuencias de estas dos reglas son los valores siguientes:

Egoísmo, avidez, envidia, desconsideración, irresponsabilidad, desconfianza,…  

En la naturaleza del ser humano estos valores son posibilidades no necesidades, pero, si los recompensamos a través de estas dos reglas legales, estas posibilidades se expanden y se hacen masivas, por eso, se observan tanto en los mercados.

Por otra parte, los valores propicios de honestidad, aprecio, confianza, responsabilidad, solidaridad, compartir,…también son posibilidades, por lo que si las reglas del juego fueran otras, que recompensarán sistemáticamente las virtudes humanas conseguiríamos otros resultados.

La propuesta de la Economía del Bien Común es reemplazar las reglas de ánimo de lucro y competencia, por las de búsqueda del bien común y la cooperación, con la esperanza de que se fomenten, se inciten y se recompensen las virtudes del ser humano.

Partiendo de que los valores son las creencias y convicciones que dan sentido a la vida, aportan dirección y orientación en nuestra vida. La sensación de congruencia, de armonía y de unidad personal con uno mismo, la obtenemos cuando nuestros comportamientos coinciden con nuestros valores. Muchos de los conflictos que tenemos en la vida son conflictos de valores, y lo mismo sucede en la vida de las comunidades tanto a nivel local, como a escala internacional.

En la mayoría de las personas los valores son inconscientes y hay que dedicar tiempo a descubrir cuáles son en realidad nuestros valores, para comprender por qué nos comportamos de cierta manera o por qué hacen algunas personas ciertas cosas.

Por otro lado, no existen valores correctos o equivocados, lo importante es saber cuáles son los propios, de manera que nos guíen,  motiven y ayuden en nuestro desarrollo personal y profesional.

Todo sistema ha de ser congruente desde el nuestro como personas, hasta el de empresas, comunidades, países. Los seres humanos podemos aprender a producir los comportamientos más eficaces, pero, si estos no aportan nada a nuestras necesidades y deseos más profundos nos veremos en un conflicto interno y nos faltará la congruencia necesaria, para conseguir el éxito en el objetivo o meta que buscamos.

Las personas, al igual que las sociedades, pasan por períodos de conmoción general y de cambio. En la vida consentir cierto grado de incongruencia o incoherencia forma parte de la dualidad del ser humano; ahora bien, si advertimos la incongruencia pero no sabemos comprenderla, a menudo emprenderemos acciones equivocadas para aliviar la frustración.El primer paso para vencer los conflictos es conocer lo que uno quiere, cuáles son sus valores principales y la jerarquía de los mismos.

Muchas empresas tienen definidos en su cultura valores que están descritos en la presentación de Christian Felber como la honestidad, confianza, solidaridad, responsabilidad; sin embargo, la mayoría de nosotros, alguna vez, en nuestra carrera profesional hemos vivido comportamientos en esas mismas empresas generados por alguno de los valores dañinos de su lista, como la avidez, el egoísmo, la irresponsabilidad, la desconfianza, de hecho tenemos un claro ejemplo, no ya en una empresa en concreto sino en una de esas reglas del orden económico legal que no es otro en este caso que el Estatuto de Trabajadores modificado recientemente, al permitir el despido “barato” a empleados, por no llegar al crecimiento esperado ¿no hay detrás de ese comportamiento cierta avidez? A querer crecer más y más, hasta el punto de castigar con desempleo por no crecer lo previsto.

Os animo a que comentéis incongruencias de valores que hayáis observado, tanto en empresas, organizaciones, como en reglas de orden económico legal.

Maica Lanero coordinadora EBC –Bcn subgrupo pymes

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